Animal humano es un muestrario de narraciones breves: cuentos, relatos, microrelatos,
divertimentos literarios, astillas narrativas, etc., en el que se dan cita múltiples
voces. Esa heterogeneidad permite un colorido repertorio de historias que,
aparentemente, nada tienen que ver unas con otras. Del mismo modo que Animal
humano posee variedad de voces, tiene diferentes tonos: Desde el naturalismo
descarnado de Raymond Carver o Jack London hasta el monstruoso universo de
Lovecraft, pasando por la equívoca ficción de Cortázar o de Borges.
Animal humano es un libro que en ocasiones se muestra amable y dócil y en
otras es feroz, voraz, intransigente. Sus personajes son repelidos (incomprendidos,
repudiados, olvidados) por el entorno social y su respuesta es, casi siempre, la huida,
física o psíquica, pero la huida. No es de extrañar que los personajes tengan finales tan
duros: el mundo en el que se mueven está lleno de personas deshumanizadas,
consumidas por una vida desacogedora. Lo único que resiste en este mundo externo a
los personajes son algunas descripciones del tiempo, o de olores primigenios, de una
infancia olvidada y sepultada para siempre. Es precisamente ese mundo exterior,
opresivo a veces, el definitorio para esos personajes que invariablemente terminan
apaleados o sencillamente vencidos por el cansancio.
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